domingo, 10 de febrero de 2013

The Right Sizing

Una de las gratas experiencias vividas con amigos de sudamerica recientemente...Juan Carlos, Agustín, César y Leoncio Cirilo. Una amistad que se forjó en los procesos técnicos, en los tertulias, en los hoteles, en los restaurantes, en los taxis, en las comidas, en el aire...

The Right Sizing

Dia 1
Fue un Domingo en que salió Lorenzo, fue una tarde de compañía familiar, un solo pedacito de dulce helado se compartieron. El llevaba en su betusta maleta, a su jumento rocinante informático. Un miedo disminuido por el tiempo y su silencio interior le delataba su tranquilidad, su paz, su amor a la vida, sus amores de silencio.
Llegó a la ciudad, nueva para él, pero dominada por su primer olor... percibido. Temprano encontró el aire frio, fresco, de sierra, la tierra de su maestro Gabriel y la jornada empezó temprano. Bajo el brazo llevaba sus primeras propuestas, sus sudores plasmados en indicadores, en ratios, en ingenios. Le soltaron un sonrisa y asintieroncomo sintoma de aprobación su trabajo. Felicidad interior para Lorenzo, aunque lejos de los suyos.
Con entusiasmo empezó su jornada y con sus pares intercambiaron ideas, propuestas él feliz, estaba donde siempre quiso estar, discutiendo, proponiendo, pensando para el cambio.
Tarde se acordaron que tenían que refrigerar, es costumbre habitual no medir el tiempo, cuando el entusiasmo aborda la jornada. Caminaron por la ciudad nueva, el movimiento calmado y los rostros nuevos le devolvieron a la realidad que estaba en otro habitad. El sonido coloquial de los diálogos lo desacomodaban a Lorenzo, un respeto al si señor, mande ud señor, como ud diga señor, un lenguaje familiar al de su amigo Cervantes.
Luego de llenar el pecado gular, salieron a conocer la ciudad. Parques hermosos muy bien cuidados. Silencio de paz en la ciudad le volvían a recordar a Lorenzo que no estaba en su habitat. De retorno al hotel Lorenzo cayó en cansancio y el sueño lo dominó. El mañana lo esperaba y él esperaba encontrar a su jornada...

Fin de la jornada en el país del "Si señor"
Después de un largo trajinar, el grupo de trabajo de Lorenzo pudieron hacer un alto en el camino, el cansancio se evidenciaba en los rostros. Las ojeras eran evidentes. Dias enteros envueltos en un intercambio de ideas y posiciones. Al fin el resultado se plasmaba en una presentación que resumía toda la jornada. Revisaron todos los procesos de manera exhaustiva para entender cómo la primera empresa a donde habían ido funcionaba. Se notaba una atmosfera de satisfacción, convencidos que las discusiones alturadas, las posiciones firmes dieron sus frutos. Lorenzo se sentía feliz aunque lejos de los suyos, sabía que estaba en una etapa de crecimiento, recordaba su infancia, él que venía de un pequeño pueblito, que salió desde muy adolescente, nunca pensó estar sentado a lado de colegas de muy alto nivel discutiendo y plasmando las directivas para los próximos cinco años en las empresas de toda la región. No podía creer que esa cuota de humildad que sus padres le inculcaron, esa cuota de disciplina de vida, lo había hecho llegar tan lejos. Extrañaba a sus escultores de vida que lo tallaron, una mezcla de tristeza y de alegría lo envolvió por un momento, trató de ocultarlo pero uno de sus colegas notó de su melancolía y le pidió que le confesara de su pesar y a Lorenzo le delató un gesto de tristeza. La confesión fue breve y lo entendieron. Solo es el inicio, tu espíritu es noble alguien le dijo y la jornada tenía que continuar.
Presentaron el informe a la plana mayor sobre el diagnóstico encontrado en la empresa. Quedaron muy satisfechos con la promesa en reorientar sus procesos. El ambiente se llenó de vitalidad, se reunieron todos lo involucrados y se expuso lo encontrado, terminada la alocución un agradecimiento total por el trabajo efectuado y salió a relucir ese espíritu de camaradería de los buenos latinos que aprecian el profesionalismo. El grupo entró en cuenta regresiva, pues ya tenía la agenda ocupada, había que continuar al otro destino, al otro país, la tierra de los incas y efectuar la misma labor. Despues de una intensa jornada y de haber cultivado nuevas amistades y sientes que son sinceras te quedas con la sensación de no querer partir, pues te brindaron un gran hospitalidad, al margen del trabajo profesional, esa amistad es la que se valora.
En un pequeño establecimiento probaron un bocado ligero con amigos quienes compartieron la jornada, las bromas y comentarios salieron a la luz con mayor displicencia, la peculiaridad del modo de hablar de los paisanos de García Marquez le marcaban a Lorenzo ese respeto, por el "si señor". Con los minutos contados se dirigieron al aeropuerto y en el camino había que ordenar la agenda para el próximo trabajo en la ciudad de los reyes, dejaron el país de Macondo e ingresaban al país del pisco sour, la tierra de Lorenzo.

....continuará