jueves, 3 de abril de 2014

Un día en el quirófano


Un día en el quirófano

Era un lunes diferente para él, desde muy temprano habíase despertado pensando que este iba a ser su primera vez en el quirófano, se enfrentaría a ese demonio interno, una operación le esperaba, muchos pensamientos se le cruzaron desde temprano, recordando su niñez, su primer amor, su nostalgia, sus progenitores ausentes, su soledad envuelta en silencio, su familia y sus amigos más íntimos. La hora a ese encuentro se acercaba. Por un momento pensó que tal vez podía quedarse dormido y no volver a despertar. Se preguntaba si el destino ya había sido escrito y estaba cursando sus últimos momentos en este peregrinar. Aunque demostraba una tranquilidad, en su interior sus demonios estaban de fiesta, danzando, mostrándole sus más íntimos temores.

Al medio día llegó al lugar esperado, fue recibido por las enfermeras de rostros parcos a los dolores. Él para olvidarse de esa coyuntura, había llevado un libro para entretenerse, pero la concentración le era esquiva, los segundos fueron eternos momentos, tomó nuevamente conciencia cuando estaba en la camilla rumbo a la sala de operaciones.

Sólo se preguntó si era feliz, si en algún momento de su vida había sido inmensamente feliz y pensó; ser feliz, ir siempre en busca de esa felicidad efímera, es uno de los propósito de mi vida. Una ecuación difícil a resolver, no imposible, pero que demanda una entrega total, sin mentiras, sin engaños, caminando con las manos abiertas cual sinónimo de transparencia y humildad.

Pensando en su felicidad, apagó su demonio del temor por un momento, volvió tomar conciencia de su realidad al primer pinchazo que sintió para recibir su primera unidad de suero, su cuerpo empezó a enfriarse y a temblar de miedo. En ese momento se ubicó en una sala blanca llena de reflectores, de equipos electrónicos adheridos a su cuerpo y rodeado de enfermeros y doctores que lo empezaban a examinar, empezó a viajar a un mundo no esperado, se olvidó de sus miedos, del tiempo, era presa de la droga del sueño, de la anestesia.

Volvió en sí cuando la noche había empezado a robarle a la tarde su tiempo y a entoldar de estrellas el cielo. Empezó a recordar su último momento de lucidez, le era difícil, aún sentía todavía los efectos de la droga del sueño, el miedo había empezado alejarse y sus ideas tempranas comenzaron a darle forma a su vida.

En la sala de recuperación con un dolor tenue en su cuerpo y en un silencio sepulcral, se dio tiempo para meditar sobre su vida. Se sintió sólo y pensó; a veces es mejor seguir el camino ausente, es el acto más noble de desprendimiento cuando se ama, es elegir ese espacio austero y dejar esa vida llena de dudas, con esos temores, llena de ambivalencias creadas por esas visiones obnubiladas del propio pensamiento. Tal vez lo decía por esa soledad que había empezado a sentir días antes.

Los días empezaron a pasar desde esa experiencia en el quirófano, la única secuela que le dejó, es que hoy está aprendiendo nuevamente a caminar cual niño que empieza a dar sus primeros pasos y espera levantarse a pie firme pronto y que esa soledad que hoy le acompaña se disipe en el tiempo.




martes, 11 de febrero de 2014

Volver


Volver

Volver después de muchos años al mismo lugar donde enriquecí mi niñez, donde recibí las primeras brisas marinas, escuchando el golpeteo periódico de las olas frente a las pocitas, allí donde mi corazón se iluminó de ese amor a la naturaleza y la belleza de mi sin par, es viajar a ese pasado donde me regalaron retazos de vida feliz, de alegrías internas. Aquí descubrí esa tranquilidad hoy esquiva, ese silencio desnudo hoy estridente. Soy buscador de ilusiones, de adversidades, de retos, de amores que me logran lagrimear. 

Elegí hoy recorrerlo pues quería evocar mi pasado, ese pasado donde veía a la naturaleza desnuda, sin la humana mano solo yo y mi sin par. Después de haber trajinado sin descanso por mi naturaleza, por esta artificialeza, por esta miseria a la que me enfrento día a día por ser contracorriente por ser natural y no querer contaminarme por esta ola de deshumanización, quise encontrar mis pasados pasos para recordarte y viajar a mi tiempo añorado y que mis lágrimas internas me acompañen, soñar esas mañanas soleadas llenas de amor solos sin un futuro porque no existía ese futuro, existía sólo el presente, hoy he vuelto a recordar y viajar.

Siempre fue mi refugio y parece como si hubiese sido ayer que caminé por estas arenas. Muchos recuerdos afloran; caminando, corriendo, jugando, amando, pensando, llorando y andando con mis pensamientos y hoy evocando mis pasos antiguos pensando que tal vez hubieron muchos aciertos y errores de vida. Volver a los inicios para corregirlos o ratificarlos y hoy en este último día es un buen momento para evaluar y orientar la brújula del vivir en sintonía con tu corazón y que la paz interna te acompañe y que el amor no te sea esquivo.

Eres Caprichosa

Eres Caprichosa

Eres Caprichosa Eres Caprichosa No se sí fue un capricho, pero la caprichosa hoy me recibió. Encontré una paz, un clima de amor a la naturaleza. Que mi memoria hoy se refresque de este candor para vivir de ilusión, de esperanza que aquí lo alimentas. Recordarte en un pasado corto donde pude sonreír y comprobar que la felicidad constante no existe,... existen los retazos de vida llenos de amor, de vida con esperanzas para el futuro. 

Gracias por ser caprichosa, por no ser fácil, encontrarte cuesta por eso cuando lo sientes, cuando lo descubres, sientes el nirvana a tu lado. Quiero grabarte y que seas mi refugio en mis momentos de caídas, de lágrimas internas. Vine por un tiempo corto y me quede por más y te encontré, así de caprichosa eres. 

Hasta el aire es caprichoso, el sonido de la naturaleza es hermoso aquí. Sentado en una sombra austera mirándote siento mi paz conseguida por un instante, luchando para retenerte y escuchando la melodía que hace que las cosas difíciles se le hace a uno más fáciles...Una combinación perfecta en el momento adecuado. Será por eso que eres caprichosa, estas lejos de la civil humanidad escondida...gracias caprichosa.


Mis Silencios


Mis Silencios

Mis silencios hoy me acompañan, tal vez me acompañen por estos caminos elegidos, por esas decisiones de tiempos pasados. Mis gritos silenciosos son prueba evidente para convencer a mi esperanza que los recuerdos serán su eterna compañía.

Convencerte no es mi luz, el claro brillo de tus pensamientos lo debes encontrar en tu interior. Que sea fútil el ensimismamiento es caer en mi asintonía, es ubicarte en la acera opuesta de mis credos. Hoy quiero convencerme que el liberar estos versos me permiten descargar estos demonios ocultos llenos de miedos húmedos.

Sueño con esa libertad vista en los finales de esas historias del papel impreso, soy y seguiré siendo amigo de aquel personaje de la triste figura, lo entendí por su vida simple, pero llena de sabiduría inentendible hacia los demás. Tal vez no entiendas y derrames desdenes y risas por doquier. Mi ejercicio es simple,  habituar mi gris pensar es mi rutina eterna, los que me tallaron me hicieron así.

Me preguntaron porqué lo hago, sólo sé que la encontré, caminé un tiempo con la sonrisa y esa felicidad efímera pero me olvidé de su compañía. El egoísmo, el mío, hizo lo suyo, la distancia creció y nació una nueva historia, borrarla imposible.

Me he acostumbrado a este modo de escribir, de pensar, de vivir y de soñar. No es mi ilusión ser más alto, solo deseo caminar con estos versos, leer a mis amigos y aprender el buen vivir donde el crecer sea esa constante.

Tal vez algún día caminemos como esos sueños que son dueños de mi esperanza y el mundo no sea lo que hoy es. Si no entiendes mi prosa, es porque no quiero evidenciar mi más profundo silencio, silencio no correspondido por tu temor a no caminar y encontrarte contigo mismo. Soy adverso al simple caminar, allí no encuentro correspondencia con quienes me tallaron y con mis lecciones aprendidas de vida. Tal vez sea muy crítico con estas expresiones pero es la única forma de no caer en este simple declinar de vida donde la cultura es una mera alusión.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Se llama Esperanza


Se llama esperanza

Se llama esperanza, es amiga del silencio, se conocieron una tarde cuando el sol caía y la brisa marina invadía a Antonio sentado al borde de una pocita natural mirando el horizonte, era su espacio preferido. Siempre volvía a ese espacio para encontrarse, allí nació esa amistad producto de su largo trajinar, para evocar sus momentos idos, recordar aquella sonrisa, aquellos juegos, aquellos retazos de felicidad. Sólo él conoce ese espacio y cada vez que puede llega a la misma hora, a la misma pocita a sentir la brisa aquella y espera el mismo ocaso que el sol le regala.

El tiempo es lento para los que esperan, rápido para los que tienen miedo, largo para los que se lamentan y corto para los que festejan. Pero para los que aman, el tiempo es una eternidad. Antonio sentía que su tiempo estaba detenido; todo empezó cuando Maribel dejó de caminar a su lado.

Se conocieron en la capital, él venía de su pueblito acogedor ubicado en la costa norte, lugar de nobles pescadores artesanales de rostros oscuros quemados por ese sol ardiente que les prodiga todo el año. Ella recien había llegado a la capital, embajadora del señor cautivo. Las carpetas unipersonales del instituto ubicado en pleno centro histórico, fueron los primeros testigos de esa amistad que fue creciendo, alimentadose cada día por frases llenas de candor y mensajes ocultos por ese amor en ciernes.

Se acompañaron todo el tiempo que duró sus estudios. Antonio le regaló un espacio que tenía en su pueblo, le prometió llevarla a ese lugar, le describió que era el mas hermoso de los paisajes que había visto, era una pocita hecha de rocas formadas por miles de años a la orilla del mar, la llevaría a la hora cuando el sol se despide, le regalaría ese espacio, ese tiempo y lo vivirían juntos.

Culminaron sus estudios, Antonio volvió a su pueblo y Maribel al suyo. Prometieron frecuentarse, comunicarse, ya sea por cartas o llamadas telefónicas y mantener vivo sus sentimientos, el tiempo hizo lo suyo, ellos lo mismo, pero ese candor inicial se fue apagando, adormecieron el amor y pensaron que aquello fue una ilusión, para Antonio fue su esperanza.

Después de años volvieron a encontrarse, ella integraba la comisión de profesoras que acompañaban el viaje de promoción del colegio donde Maribel enseñaba. Escogieron visitar la ciudad de Antonio. En la ciudad los jovenes de promoción visitaron las playas, las pocitas, lugar preferido de Antonio y en la hora del almuerzo, detenidos para un descanso despues del intenso trajinar, la tertulia se hizo presente. Maribel se enteró de Antonio, de sus caminos trazados en su pueblo. Aunque quiso ocultar su interés, pudo mas ese sentimiento oculto por años. Afloraron esos gratos momentos que vivieron en la capital cuando jovenes se entregaban a sus atenciones.

Antonio recibió el mensaje de Maribel, encontrarse en la pocita, hoy lugar preferido de él, a la hora donde el crepúsculo marino es el paisaje natural mas hermoso de todo el día. El lugar prometido.

El encuentro estuvo cargado de emociones y nervios propios de la situación. Se contaron de sus vidas ausentes, de sus reclamos por no buscarse y dejar que el nadismo hiciera lo suyo por años. Los dos esperaron por años, pero esa llama inicial de promesas se fue apagando con el tiempo y ambos hicieron sus vidas no pensando que tal vez se encontrarían en ese lugar que se prometieron, lágrimas surcaron las mejillas de los dos, el tiempo había hecho lo que no hicieron, olvidarse y hoy amarse aunque tarde, pero en fin.

Me pregunto si el tiempo puede ayudar a disipar las penas, las frustraciones, las amarguras, las impotencias. Solo el tiempo lo sabe. Hoy él es mas sabio. Tomar decisiones por la naturaleza del destino, suele mover las fibras dormidas del amor, esas que quisieran que no existan porque lastiman. No pensaron que iban a despertarlas, pero hoy estan y tienen que convivir con ellas.